El jueves, los precios del cobre experimentaron una caída en la Bolsa de Metales de Londres, siendo afectados por las débiles perspectivas de crecimiento económico global y la baja demanda de China, el principal consumidor del metal a nivel mundial. El cobre de referencia perdía un 0.7% de su valor, cotizándose a 8,262,5 dólares la tonelada métrica.
El comienzo del año 2023 parecía prometedor para este metal esencial en los sectores de energía y construcción, impulsado por las expectativas de un fuerte repunte de la economía china tras las restricciones de la pandemia de COVID-19. Sin embargo, esta recuperación ha sido menos intensa de lo esperado.
Expertos del mercado, como Amelia Xiao Fu, jefa de estrategia del mercado de materias primas de Bank of China International, sostienen que si bien se espera cierto estímulo económico de China, es poco probable que se tomen medidas masivas como las vistas en 2008, principalmente debido a preocupaciones sobre la deuda.
Recortes en las Predicciones y Esperanzas para el Futuro
BofA Global Research recortó su previsión de precios del cobre para 2023 en un 6,8%, a 8.788 dólares, junto con las revisiones a la baja de otros metales básicos. Citan como razones la lenta normalización de la actividad en China, el endurecimiento de la política monetaria y una recesión mundial del sector manufacturero.
No obstante, se espera que el cobre reciba un mayor apoyo que otros metales básicos en la segunda mitad del año, gracias a su papel crucial en la transición hacia la energía verde. “Preferimos al cobre entre los metales básicos, en parte porque la revolución verde ha compensado el lastre de la demanda de vivienda y las políticas de apoyo en China deberían impulsar el metal al alza”, indicó BofA Global Research.

