El mundo energético se enfrenta constantemente a una gran cantidad de desafíos, y uno de los más pronunciados en los últimos días ha sido la fluctuación del precio del petróleo intermedio de Texas (WTI). El jueves pasado, el precio del barril abrió con una caída del 0.1%, hasta los 69.49 dólares, marcando una semana altamente volátil que estuvo caracterizada por fuertes alzas y bajas.
A las 9:00 a.m. hora local, los contratos de futuros del WTI para entrega en agosto perdían 0,07 dólares respecto al cierre del día anterior. Pero a pesar de esta ligera bajada, el precio del petróleo de referencia estadounidense se mantenía estable en la primera hora del día. La estabilidad venía después de que el precio del WTI aumentó un 2.74% el día anterior, impulsado por los últimos datos sobre los inventarios de petróleo en los Estados Unidos.
El mundo se encontraba a la expectativa luego de que la Administración de Información de Energía de EE.UU. (EIA) anunció que los inventarios de crudo habían caído en 9.6 millones de barriles en la semana que terminó el 23 de junio. Estos datos sorprendieron al mercado, ya que fueron significativamente superiores a los pronosticados por el Instituto de Petróleo Estadounidenses (API), que esperaba una reducción de 2.4 millones de barriles.
La notable disminución en los inventarios de crudo se debió principalmente al aumento de las exportaciones. A pesar de este aumento, el analista Tom Essaye, de la firma Sevens Report, considera que el precio del petróleo sigue luchando contra vientos contrarios “debido a un riesgo de sobreoferta y preocupaciones sobre el crecimiento económico”.

