El congelamiento de la inversión en el sector siderúrgico mexicano parece estar flexibilizándose. La siderúrgica mexicana Tyasa comenzó a construir una planta de 500.000t/a en sus instalaciones de Ixtaczoquitlán, estado de Veracruz, de acuerdo con un comunicado.
La planta producirá colada continua de bandas ultrafinas marca Castrip bajo licencia para los mercados locales de construcción y manufactura. No se ofrecieron más detalles sobre los plazos de producción ni la envergadura de la inversión.
En otro comunicado, la brasileña Gerdau anunció la inauguración oficial de una instalación de US$600 millones (mn) en la ciudad de Sahagún, estado de Hidalgo.
La planta elaborará hasta 700.000t/a de productos terminados de acero, con enfoque en perfiles estructurales de acero para el sector de construcción.
La inversión convertirá a Gerdau en uno de los mayores productores de aceros largos de México, informó el presidente ejecutivo de la firma, André Gerdau Johannpeter, en un comunicado enviado por correo electrónico. La producción inicial comenzó en 2014 y la de acero laminado partió en mayo de 2015.
ANÁLISIS
Los anuncios de Gerdau y Tyasa constituyen un voto de confianza en el sector siderúrgico mexicano, que se ha visto afectado por la caída en los precios y la creciente importación a bajo costo relacionadas con la sobrecapacidad china y la menor demanda.
La cámara de la industria del hierro y del acero Canacero anticipó que las inversiones comenzarían a repuntar luego de que en octubre el gobierno impusiera un arancel de 15% sobre las importaciones de cinco tipos de acero de países que no tienen tratados de libre comercio con México.
Las reacciones a este arancel han sido mixtas, ya que Grupo Simec anunció que planea inyectar US$600mn en una nueva planta de aceros especiales en el país, mientras que ArcelorMittal señaló que recortaría en 90% la producción de planchones en México.
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