Un grupo chileno-canadiense, liderado por la multinacional Barrick, con sede en Toronto, ha planteado en Corvera una inversión de 90 millones de euros y la creación de 200 puestos de trabajo para abrir una planta de fundición de cobre en la cantera de Solís, conocida como La Esperanza. El proyecto ha dado sus primeros pasos con la negociación que intermediarios españoles están llevando a cabo con los propietarios de la cantera y con su presentación oficial ante el Ayuntamiento de Corvera. De momento ya han pedido permiso para realizar el movimiento de tierras, aunque desde el Ayuntamiento ya se anticipa que para dar la licencia de obras tendrán que cumplir antes todos los requisitos exigidos en estos casos, incluidos los diferentes pagos a las arcas municipales a los que se verán obligados.
El proyecto de una planta de función de cobre -del que se desconocen sus características técnicas- se quiere llevar a cabo en la cantera La Esperanza de Solís para aprovechar que es un terreno dedicado a usos industriales, tal y como figura en el actual Plan General de Ordenación Urbana y en los anteriores. La zona que se pretende ocupa 102.000 metros cuadrados, de los que 65.000 son para usos industriales. El PGOU actual contempla, en caso de que se planteara una actividad, un incremento de las cesiones al Ayuntamiento, en concreto más metros cuadrados de dotaciones públicas para construir un vial y que el tráfico no pase por el interior del pueblo, la construcción de una rotonda en la carretera general y más metros cuadrados en zona verde, además del refuerzo de las redes de saneamiento y abastecimiento de aguas. Ese planteamiento se aprobó sin que se presentara alegación alguna.
Los representantes españoles de la canadiense Barrick están negociando en este momento con los propietarios de la cantera, que en la actualidad cuentan con un permiso para la instalación de una planta de aglomeración de subproductos siderúrgicos. La propiedad corresponde a personas ligadas a la empresa Asturmasa y según ha podido saber LA VOZ la negociación se centra en el plazo de la concesión de alquiler -unos cincuenta años- y en el precio a abonar anualmente. Aunque oficialmente no se quiere entrar en detalles, este periódico pudo saber que el jueves se mantuvo una reunión en el despacho del alcalde de Corvera, Iván González, en la que participaron el intermediario del inversor, acompañado de dos ingenieros; Francisco Tocado y José Antonio Arias por parte de los propietarios de la cantera; el concejal Rafael Alonso, responsable de Asuntos Generales, entre otros; y el secretario municipal, Ramón Chaves.
En esa reunión el Ayuntamiento dejó clara su posición: no hay inconvenientes técnicos para la inversión, por cuanto se plantea en un terreno industrial recogido en el Plan General, pero a partir de ahí deberán afrontar todos los requerimientos técnicos y económicos que la aprobación del proyecto exigiría y la presentación de un Plan Especial.
Con ese planteamiento, el alcalde socialista de Corvera, Iván Fernández, se fue el jueves mismo a verse con los vecinos de Solís para contarles exactamente cuál es el planteamiento y el momento actual del mismo. La exposición fue clara: si la empresa cumple todos los requisitos, el Ayuntamiento debería conceder el permiso oportuno. Otra cosa diferente es que la empresa obtenga luego todos los permisos que ya dependen de otras administraciones, como los de tipo medioambiental.
Ese mismo planteamiento fue explicado ayer por Iván Fernández a los secretarios generales de UGT y CC OO de la comarca de Avilés, Iñaki Malda y José María Guzmán Pacios, respectivamente, lo mismo que al presidente de la Cámara de Comercio de Avilés, Francisco Menéndez.
Exigencias municipales
Una inversión de este tipo supondría para el Ayuntamiento de Corvera una importante fuente de ingresos. De hecho, sólo el permiso para el movimiento de tierras conlleva ya el pago de 136.000 euros. En cualquier caso, las exigencias municipales para el grupo inversor ya han quedado claras:
-Vial interior de comunicación, lo que supondría que los camiones que ahora pasan por el pueblo de Solís dejarían de hacerlo.
-Construcción de una rotonda en la carretera general, contando con el permiso de la Dirección general de Carreteras y de la Confederación Hidrográfica.
-Una inversión total de 90 millones de euros. Sólo en este aspecto, el Ayuntamiento ingresaría en concepto de impuestos y tasa una cantidad que oscilaría entre los 2 y los 2,5 millones de euros.
-Ingresos anuales en el Ayuntamiento por IAE e IBI de 200.000 euros.
-Creación de 200 puestos de trabajo (150 directos), con el compromiso de la empresa de dar preferencia a los vecinos de Solís y de Corvera en general.
Los inversores
El único nombre del grupo inversor que ha trascendido es el de la multinacional canadiense Barrick Gol Corporation, empresa minera líder mundial en la industria del oro, con sede en Toronto y con intereses en los cinco continentes, aunque su mayor presencia en el mundo de la minería se encuentra en Canadá, Estados Unidos y Latinoamérica.
Su relación con Chile es muy estrecha, al ser un país en el que cuenta con varios proyectos en desarrollo, así como minas operativas y procesos de cierre minero. Una de las más importantes es la conocida como ‘Operación de Zaldívar’, una mina de cobre a cielo abierto situada a 3.000 metros de altitud, en la región de Antofagasta. Destaca también el proyecto de ‘Pascua-Lama’, que se desarrolla entre Chile y Argentina, el de Cerro Casale, en Atacama, y el proceso de cierre del Indio en Coquimbo.
Sólo en el proyecto de Pascua-Lama, la inversión supera los 9.000 millones de euros, pero no es menos cierto que la presencia y la actividad de la compañía canadiense ha levantado bastante controversia en la zona, con constantes denuncias, incluidas las de Green Peace, por la supuesta destrucción de glaciares, aunque una reciente sentencia liberaba a la empresa canadiense de toda responsabilidad. En todo caso, la actividad minera, ya sea de oro o de cobre, sigue generando un rechazo importante en las poblaciones afectadas, siempre por las cuestiones medioambientales.
En el caso de Corvera, no ha trascendido la identidad de los intermediarios españoles que son los que representan los intereses del grupo inversor chileno-canadiense, pero a modo de anécdota sirva el dato de que el expresidente del Gobierno de España, José María Aznar, fichó en el año 2011 por la canadiense Barrick Old como miembro del consejo asesor internacional, sin presencia en el concejo de administración y sin detentar tampoco ninguna responsabilidad ejecutiva.
En cuanto a la empresa chilena sólo cabe destacar que ese país es el primer productor y exportador de cobre mundial. El cobre fue nacionalizado en Chile por el presidente Salvador Allende, mientras que Pinochet creó la Corporación Nacional del Cobre de Chile (Codelco), que es el referente universal en producción de cobre y en el negocio de la minería.
El Comercio

