Tres de los cinco candidatos a la Gobernación de Cochabamba coinciden en fomentar la minería departamental como uno de los principales ejes del desarrollo. La oferta del proyecto minero metalúrgico de Changolla está en las propuestas del Movimiento Demócrata Social (Demócratas), del Movimiento Al Socialismo (MAS) y del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR).

El yacimiento de hierro de Changolla, en la provincia Arque, representa un gran potencial para el departamento, si es que se lo industrializa.

En 2014, la minería aportó al departamento de Cochabamba 16 millones de bolivianos, un monto bajo considerando que el presupuesto departamental de ese mismo año fue de unos 1.684 millones de bolivianos.

Las regalías mineras van en ascenso desde 2009, cuando Cochabamba percibió solo 5.4 millones de bolivianos.

Doce municipios cochabambinos tienen producción minera de oro, plata, zinc, estaño y wólfram, además de minerales no metálicos.

La inversión departamental en prospección minera en 2014 fue de 535 mil bolivianos y permitió descubrir yacimientos de yeso, caliza, baritina, arcilla y puzolana, cuya explotación empezó en enero pasado.

La prospección minera y la preinversión requieren de más recursos, con el fin de promover el desarrollo de ese sector de la economía en Cochabam-ba.

En los ricos yacimientos de caliza de Sayari, provincia Tapacarí, se descubrió uranio en su estado natural, por lo que ese potencial también requiere de mayores estudios.

La próxima puesta en órbita del satélite Bartolina Sisa, dedicado a la prospección y observación, despierta expectativas. Pero, por ahora, el sector minero sufre los efectos de la baja en los precios de las materias primas.

En 2011 la plata se cotizaba en 47 dólares la onza troy y actualmente está en 16.74 dólares. El estaño costaba 15 dólares la libra fina en 2011 y hoy está en 8.74 dólares.

La difícil situación de la minería boliviana será tema de análisis el 20 de febrero. Se prevé debatir sobre la reestructuración de la Cooperación Minera de Bolivia (Comibol) y el reordenamiento de la Autoridad Jurisdiccional Administrativa Minera, (AJAM) y del Servicio Nacional de Registro y Control de la Comercialización de Minerales y Metales (Senarecom).

En la agenda también está la aplicación de la nueva Ley de Minería, el tema tributario y la seguridad jurídica.

El principal reto que tiene el sector minero es la industrialización, tal como establece la Ley Minera 535. Un paso en esa perspectiva se dio la pasada semana, con la puesta en marcha del horno Ausmelt en la Empresa Metalúrgica Vinto de Oruro. Esa fundición de estaño metálico subirá la producción de 12.000 a 18.000 toneladas métricas finas por año, a partir de agosto próximo.

La construcción de ese horno tenía que demorar dos años, con una inversión de 18 millones de dólares, pero tardó seis años en funcionar y costó 39.5 millones de dólares.

A partir de esas experiencias, el departamento de Cochabamba requiere tener una visión muy clara sobre lo que implica la minería, el tiempo que demora y sobre todo las millonarias inversiones que demanda.

Además, se necesita cumplir con la consulta previa a las comunidades indígenas antes de explotar los recursos no renovables y garantizar la preservación del medio ambiente.

Las actuales y nuevas autoridades tienen que considerar todos esos factores antes de prometer el desarrollo minero en Cochabamba.

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